Algunas veces me acuerdo de aquellos primeros años míos de Carnaval. Desde el 76, la primera vez que participé. De cuando empecé por simple invitación de unos chavales amigos del barrio, para hacer unas músicas y las letras. Desde Infantiles y luego juveniles. Tambien recuerdo muy cariñosamente la etapa posterior, cuando ya seguí para adultos, con los extraordinarios amigos de Chiclana. Allí hice precisamente mi primera comparsa de mayores. Todos se portaron conmigo de manera exquisita. De muchos recuerdo aun sus nombres. Y no se me olvida algún detalle maravilloso que tuvieron con mi familia. Esos son grandes recuerdos.
Un poco más adelante ya seguí en Cádiz. No por enfados ni nada de eso, que va. Simplemente porque yo ya quería quedarme en casa, en mi ciudad, y no andar tanto con los viajes, que eran agotadores durante esos cuatro meses de ensayos, yendo hasta Chiclana y a diario. porque yo también salía en la agrupación y, lógicamente, nunca faltaba.
Los amigos y compañeros de después fueron también extraordinarios. Muchos, muchos, muchos... Algún año que otro hubo que no se me apetecía ponerme a componer, pero si ellos querían seguir me ataban con el compromiso y entonces yo también seguía. Por no dejarles en la estacada. Canallas malandrines. Bueno, sería por eso por lo regulín que salió alguna cosa, jaja. Culpa mía.
De aquellos primeros años recuerdo también alguna colaboración. El Petra y sus amigos me pidieron una musiquita para el pasodoble de su chirigota: Los Globers Troters. Y así otras muchas que nunca constaron en ningún lugar porque simplemente eran cosas hechas para amigos que yo conocía y ellos me pedían ese favor. Y yo encantado. Eran buenos tiempos de 'colegueo' carnavalesco. Y donde había muy buen rollo entre muchos.
El tiempo ha pasado y yo siempre he procurado mantener ese espíritu apaciguado de entonces, aunque en algún momento adoleciese de cierta pereza y lentitud. Poco a poco se fue rectificando. Algunas veces hubo enfadillos. En la mayoría de las ocasiones se arreglaron y en unos pocos no hubo manera.
El hecho de que, por participar tanto y algunas cosillas saliesen dignas y del gusto de muchos, me conozcan aficionados de la fiesta, me creaba (no por mí, sino por con quienes yo estaba) una responsabilidad mayor y un compromiso más fuerte. Muchísimas veces eso me agobió, porque yo siempre me lo he tomado como algo para entretenerme, intentando escaparme de aquella presión que obligaba a más de lo que uno puede o desea. Me gustaba escribir cosas, hacer músicas y nada más, sin pretender llegar a ningún lado, ni mucho menos superar a nadie con ambición. Como siempre pequé un tanto de, carnavalescamente, ingénuo (según dicen algunos amigos) nunca creí del todo en esa imagen del autor expresamente dedicado, ni en esa condición casi jeráquica que aparenta. Yo pensaba que simplemente se trataba de uno más del grupo al que todos le decían: "¿Lo haces tú?" y él lo hacía por gusto y afición. Como en aquella invitación de los chavales del barrio.
De algunas de aquellas primeras noches de ensayo me acuerdo como si fuesen fotografías muy nítidas. Con las voces y las caras. Y te aseguro que, para mí, como aquello no hay nada, sin dejar a un lado los buenísimos amigos que también tengo de mucho después.
Un saludo.
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